
El clima es el ideal, muy fresquito, con unos mañanitas que sales de la casa y miras como pasan las nubes encima.. poder mirar las aves entre las cuales encontramos el quetzal y hemos comido en un restaurante típico donde preparan comida casera exquisita y un ambiente agradable, tanto de día como si quieres cenar por la noche a la luz de las velas. Por fuera no parece ser tan bonito como es por dentro y hoy mientras comíamos, recordé lo que era ver a los colibríes alrededor.
Ya no me acordaba lo que era subir por esa carretera..que cuestasssssss!!!!!!!